Ahora sí, la Selección Argentina completa su regreso al agua

by Fernando Cicutti 0

August 24th, 2020 Español, News

Argentina es, sin dudas, uno de los países que más rápido actuó frente al coronavirus, al imponer el confinamiento general el 20 de marzo. Pero a diferencia de otros lugares del mundo, la cuarentena continúa vigente, 5 meses después. Y esta situación también complica a la natación.

Después de un reclamo que tuvo su punto culminante con la amenaza de Delfina Pignatiello de abandonar el deporte si no podía volver a nadar, los atletas clasificados a los Juegos Olímpicos y algunos con posibilidades de obtener una plaza a Tokio 2020+1 finalmente en junio fueron autorizados a entrenarse bajo estrictas medidas sanitarias. Y el alcance será mayor en los próximos días, cuando entre en vigencia una nueva medida gubernamental que ahora habilita la práctica a todos los representantes nacionales de cada disciplina.

Sin embargo, todos los atletas no tienen las mismas oportunidades. Cada uno en su lugar de residencia, sin poder desplazarse ni reunirse con el resto de la Selección, los nadadores argentinos fueron retomando su rutina de a poco, ajustándose a la normativa de cada distrito. Y hay un caso, el de Agustín Hernández, que parecía no encontrar solución.

Tomando como referencia el plantel de 16 nadadores que hace un año se presentó en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, sólo Agustín superó los 150 días sin tocar el agua en su Neuquén natal, en la Patagonia Argentina.

Especialista en estilo espalda, Hernández había obtenido justamente en Lima 2019 una medalla muy valiosa en el relevo 4×100 combinado, que nadó junto a Federico Grabich, Santiago Grassi y Gabriel Morelli, sólo detrás de Estados Unidos y Brasil. Fue la actuación que cerró una gran campaña de la natación argentina, con 9 podios en total.

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Para esta temporada, la apuesta de Agustín Hernández tenía como principal objetivo el Campeonato Sudamericano, programado para fines de marzo en Buenos Aires. Su intención, mejorar los 2:02.72 que registró en los 200 espalda en 2018. Por ello, se costeó con ayuda de su familia una preparación en los 2530 metros de altura de Duitama, Colombia, junto a Gabriel Morelli y Andrea Berrino. Pero a su regreso, la pandemia de coronavirus arruinó todos los planes, el torneo se suspendió, cada atleta volvió a su ciudad y la puesta a punto nunca se pudo plasmar en marcas.

A punto de cumplir los 23 años, Agustín Hernández reconoce que “en marzo estaba a un nivel que nunca me había sentido antes“. Y la frustración de no poder seguir nadando en su ciudad lo llevó inclusive a replantearse el futuro: “Cuando fue pasando el tiempo, pensé en no volver a nadar, en dejar esto…Mi novia me convenció hace unas semanas, me anotó en una pileta privada, y el martes volví“.

Entre otras complicaciones, el primer inconveniente fue la pileta de 25 metros del Club Camioneros de Neuquén, que no volvió a ser habilitada desde el inicio del confinamiento. Cuando en junio se reabrieron algunos centro de entrenamiento, Hernández no tenía dónde nadar, ni autorización para trasladarse a otro lugar.

Esta semana, finalmente concretó su regreso al agua en la piscina del Club Santafesino, donde paga un arancel para usar las instalaciones, como un socio más. Su tiempo en la pileta está limitado a sesiones de sólo 50 minutos, menos de la mitad de un entrenamiento habitual. Y tampoco puede hacerlo todos los días, ya que todavía rige en Neuquén la restricción de salir del hogar sólo día por medio, de acuerdo al último número del documento de cada persona.

Pese a todo, Agustín volvió a sentirse nadador. “Me tiré y mi cuerpo extrañaba esa sensación, era como estar en otro lugar. Me falta recuperar mi forma física, el ritmo de entrenamiento, pero ya estar en el agua es diferente“.

La natación argentina completa así un retorno que todavía es difícil de superar. “El primer grupo que pudo volver, unos 8 nadadores, ya lleva 10 semanas de entrenamiento, y aún así falta mucho. No va a ser fácil clasificar a un Juego Olímpico, nunca lo fue, menos ahora“, reconoce Gustavo Roldán, el entrenador principal de la Selección Argentina, que cuenta con tres atletas con lugar asegurado en la cita olímpica postergada para 2021.

La única nadadora argentina en el país que ya cuenta con marcas A para Tokio es Delfina Pignatiello, actualmente entrenándose en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, que se prepara para su debut olímpico en los 400, 800 y 1500 libre.

Los otros dos representantes nacionales con mínimas olímpicas son Julia Sebastian, en 100 y 200 pecho, entrenándose en Belo Horizonte, Brasil. Y Santiago Grassi, clasificado en 100 mariposa, diagnosticado positivo de coronavirus hace un mes, ya recuperado y de regreso a la piscina en su residencia de Auburn, Estados Unidos.

Hay que apostar a la preparación de nuestro verano, entre noviembre y abril, para que nuestros atletas lleguen a mayo en buen estado de forma, aunque sin posibilidades de competencia previa, que en este 2020 no vamos a tener” agrega Roldán. “De acuerdo a cómo se destrabe esta situación de confinamiento, vamos a tener mayores herramientas para esa preparación, ya sea en campus de altitud o en concentraciones de entrenamiento. Eso es clave para reforzar las chances de clasificación de más nadadores“.

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