Pignatiello cumple dos meses fuera del agua, con su ilusión olímpica intacta

by Fernando Cicutti 0

May 18th, 2020 Español, News

Delfina Pignatiello comenzó este año con la ilusión de disputar su primer Juego Olímpico, después de un fantástico 2019. Pero como sucedió con todos los atletas, la realidad del coronavirus modificó sus planes, justo cuando ella sentía que su preparación le permitía soñar en grande.

Al principio yo estaba preparándome, por lo menos, para estar dentro de las primeras 8 de mi prueba”, confiesa la dueña del récord sudamericano de los 1500 libre, en una entrevista realizada para el podcast “Hola! Qué tal, Cómo estás?” por el basquetbolista Nicolás Laprovittola y el periodista argentino Germán Beder. Y agrega: “Pero la verdad, por cómo estaba entrenando el último mes antes de la cuarentena, ya estábamos pensando en ir por una medalla“.

La ilusión de Pignatiello se basa en una realidad que demuestran las marcas de 2019: con el récord sudamericano de 15:51.68 logrado en el Mare Nostrum de Barcelona, en junio pasado, la atleta argentina se ubicó entre las 5 mejores nadadoras de los 1500 libre, aún en el cierre de la temporada, sólo detrás de Katie Ledecky, Simona Quadarella, Jianjiahe Wang y Sarah Kohler, todas candidatas a ese podio olímpico de Tokio 2020.

Habíamos encontrado una sintonía con mi entrenador (Gustavo Roldán) que estaba muy buena, teníamos muchas esperanzas para Tokio. Yo estaba sobrellevando el entrenamiento de la mejor manera, sin presiones…y cuando empezó toda la cuarentena, se suspendió el Sudamericano, después se pasaron los Juegos…hay mucha incertidumbre de qué va a pasar.

Ya se cumplieron 60 días desde la última vez que Delfina Pignatiello se pudo entrenar en una pileta olímpica, en las instalaciones del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) de la capital argentina. El 16 de marzo se cerraron las instalaciones, como anticipo de la declaración nacional de cuarentena, cuatro días después. Allí comenzó una serie de pedidos formales para que los atletas de alto rendimiento pudieran seguir entrenando, pero todavía es un tema sin resolver en Argentina.

Básicamente, falta que nos den una aprobación para ir a nadar, porque ir a la pileta, al menos para un grupo de elite, es menos peligroso que ir al supermercado.” cuenta Pignatiello en otro tramo de la entrevista. “Nosotros presentamos el protocolo con la federación (CADDA) y estamos esperando a ver qué nos dicen. Lamentablemente se nos pone a nosotros en la misma bolsa que a cualquiera que vaya a hacer pileta libre a nadar, y nosotros somos atletas de elite que necesitamos entrenar para un Juego Olímpico.

El confinamiento en su casa logró alejarla del agua, algo imposible en la vida de Pignatiello, un talento que explotó desde muy chica en su San Isidro natal, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, cuando logró ser bicampeona mundial juvenil de los 800 y los 1500 libre en Indianapolis 2017, donde también se llevó una medalla plateada en los 400 libre. Fue su primera gran temporada internacional, antes de ganar las dos medallas de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018.

Para mí, todo esto es muy raro. Desde que tengo uso de razón, nunca pasé más de un mes fuera del agua. Acá en casa tengo una pileta, los primeros días me había atado con una soga y un elástico a la reja de la ventana de mi cuarto, para hacer ejercicios en el agua con esa resistencia. Pero ahora que ya hace frío eso es imposible“, relata Delfina, en pleno otoño de la Argentina, con temperaturas que ya rondan los 10° C.

Cuando vuelva a su rutina de entrenamientos, Delfina Pignatiello ya sabe qué tiene que hacer para seguir evolucionando: “Estábamos trabajando para mejorar algunos aspectos técnicos, por ejemplo la vuelta, además de otros detalles que se ven con biomecánica en el agua.

Su última gran presentación se dio en los Juegos Panamericanos, cuando alcanzó una cosecha inédita para la natación argentina de tres medallas doradas, en los 400, 800 y 1500 libre. Pero también fueron meses de cambios físicos y psicológicos para Delfina. “Después de Lima 2019 estuve con sobrepeso, así que tuve que ponerme en forma. Fue todo un desafío mental, ya no tenía el mismo cuerpo de adolescente en el que comía un alfajor y no pasaba nada. Además, estoy madurando como mujer, como atleta, y a partir del año pasado, que ya tuve más claro quién soy, tengo más claro quién quiero ser.

La entrevista completa con Delfina Pignatiello se puede escuchar directamente desde el podcast, aquí.

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