Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 traerán una profunda renovación en las disciplinas acuáticas, con un calendario rediseñado que busca mayor equidad, optimización deportiva y una experiencia más equilibrada para atletas y espectadores.
Como ya se sabía, la natación pasará a celebrarse durante la segunda semana de los Juegos, del 22 al 30 de julio, lo que permitirá por primera vez que los nadadores participen plenamente en la ceremonia de apertura sin competir al día siguiente.
Esta decisión responde, entre otros ajustes, a una petición histórica de las federaciones del deporte, que veían el anterior calendario como un obstáculo para disfrutar del espíritu olímpico.
Las pruebas de aguas abiertas se disputarán los días 17 y 18 de julio —primero la femenina y luego la masculina—, y la natación artística invertirá su orden tradicional, comenzando con la competición por dúos antes de la de equipos.
La natación se disputará del 22 al 30 de julio; las aguas abiertas, los días 17 y 18; y el waterpolo, del 12 al 23 de julio.
En saltos, se reestructura la secuencia de pruebas: tras los eventos individuales, habrá un parón antes de los sincronizados, extendiendo la competición a diez jornadas completas.
En waterpolo, la revolución será más evidente. El torneo masculino arrancará el 12 de julio y el femenino un día después, ambos antes de la ceremonia de inauguración, y la categoría femenina se ampliará a doce equipos, igualando finalmente al cuadro masculino.
Además, se modificará el formato de competición: habrá tres grupos de cuatro equipos en lugar de dos grupos de seis, un cambio que obligará a rediseñar por completo las fases de clasificación y eliminación.
Estas variaciones se enmarcan en una estrategia más amplia del Comité Organizador de Los Ángeles 2028 (LA28) y del Comité Olímpico Internacional para modernizar la cita y mejorar la experiencia tanto de atletas como de público.
La división temporal de los deportes acuáticos obedece a criterios de optimización logística y mediática.
Por su parte, el COI ha destacado que la edición de 2028 alcanzará la paridad total en los deportes de equipo, un hito que convierte la expansión del waterpolo femenino en un símbolo de igualdad deportiva.
En paralelo, las novedades en natación, como la inclusión de los 50 metros espalda, braza y mariposa, refuerzan la apuesta por la innovación y la diversidad competitiva.
Estos ajustes también tendrán repercusiones deportivas. La coincidencia de eventos, como los 200 metros mariposa y los 800 libre femeninos el 30 de julio, puede representar un desafío para nadadoras como Summer McIntosh, que deberá gestionar con precisión su preparación y recuperación frente a la fondista Katie Ledecky, su gran rival.
En cuanto al orden del programa, el hecho de trasladar la natación a la segunda semana y el atletismo a la primera permitirá que los nadadores disfruten de un calendario más equilibrado y participen del desfile inaugural, algo que en ediciones anteriores muchos no podían hacer.
