La canadiense Summer McIntosh, de apenas 18 años, marcó el ritmo en el Campeonato Mundial de Natación celebrado en Singapur, firmando una de las actuaciones más memorables de la historia reciente.
Y fue elegida la mejor nadadora de la cita, con cuatro medallas doradas y una de bronce. Pero vamos por partes.
McIntosh comenzó su dominio el 27 de julio con el triunfo en los 400 m estilo libre con un tiempo de 3:56.26, casi dos segundos por delante de la china Li Bingjie, mientras la legendaria Katie Ledecky se tuvo que conformar con el bronce.
Ya el 28 de julio, ganó los 200 m combinado individual (IM) con 2:06.69, su segundo oro consecutivo y un paso más cerca del récord de Michael Phelps.
El 31 de julio, McIntosh conquistó la prueba de 200 m mariposa, batiendo su propia plusmarca personal con un tiempo de 2:01.99. Aunque estableció récord del campeonato, se quedó apenas 0.18 segundos por detrás del récord mundial de Liu Zige (2:01.81), desatando su frustración en la piscina.
El 3 de agosto, en la final de los 400 m combinado individual, McIntosh brilló con un tiempo de 4:25.78, superando a sus rivales por más de siete segundos. Con ello aseguró su cuarto oro individual del campeonato.
Su único tropiezo fue en los 800 m estilo libre, donde obtuvo bronce, detrás de Katie Ledecky, lo que impidió alcanzar su meta de cinco oro personales. Aun así, alcanzó cinco medallas individuales, igualando a Michael Phelps (2007) y Sarah Sjöström (2019).
Así y todo, no quedó 100% conforme: “Creo que era muy obvio que mi objetivo eran cinco oros. El tiempo simplemente no importaba. Solo quería tocar la pared las primeras cinco veces”.
“No lo logré, pero creo que me mantendrá con ganas, con ganas y para seguir adelante. Incluso si ganara cinco oros, querría más. Es mi mentalidad”, cerró.
Con cuatro medallas de oro individuales en su palmarés, McIntosh reafirmó su figura emergente en la natación global, mientras deja abierta la puerta para futuras conquistas, incluido el objetivo de Los Ángeles 2028.
