Rosario Central despidió una era: la histórica pileta olímpica del Gigante de Arroyito cerró sus puertas el 15 de noviembre, en medio de un plan de expansión del estadio de fútbol.
El anuncio formal se realizó cuando la dirigencia del club, encabezada por el presidente Gonzalo Belloso y la vicepresidenta Carolina Cristinziano, presentó un proyecto estructural que incluye la construcción de una tercera bandeja sobre la platea Río.
La nueva tribuna agregará 3.600 localidades y 50 palcos, además de un estacionamiento de tres pisos con capacidad para más de 400 vehículos.
La pileta olímpica, símbolo del club y del predio de Arroyito, deberá ser sacrificada: los cimientos de la nueva estructura se levantarán justo sobre su ubicación. “Es una pileta histórica, pero sobre ella tienen que ir los cimientos de la nueva estructura, entonces no podrá estar más; son los sacrificios para seguir creciendo”, admitió Belloso en la presentación.
Desde la dirigencia juraron que no todo está perdido para los socios nadadores: se planea construir una nueva pileta recreativa en el predio “Caribe Canalla” del club, aunque todavía no hay lugar definido ni plazos cerrados.
La mala: Belloso aclaró que esta nueva piscina será “mucho más chica” que la actual, ya que no será olímpica sino más bien pensada para el esparcimiento.
Las obras de ampliación se dividirán en dos etapas, con el objetivo de no interrumpir la actividad deportiva: mientras se monta la nueva tribuna, Central seguirá jugando en su cancha.
Según los planes, la primera fase de la construcción debe completarse para el segundo semestre de 2026.
Para la dirigencia canalla, la remodelación representa un “salto institucional”: no solo se trata de agregar capacidad, sino también de modernizar el estadio con nuevos accesos, ascensores panorámicos, escaleras mecánicas y una fachada renovada que mira hacia el río Paraná.
Pero el costo simbólico es alto: la pileta, espacio de encuentro para socios durante décadas, cerrará definitivamente su actividad en su ubicación histórica. Su clausura marca el fin de un capítulo, aunque la dirigencia confía en que la construcción de una nueva pileta recreativa será un consuelo para los nadadores y las familias canallas.
